Carlos Pérez-Ariza
En este primer ministro, avezado en la sobrevivencia del equilibrio, tenemos a un político inédito en Europa. Solo con sus dos pies y la ayuda del balancín, se permite alargar su vida en las alturas. Es el rey del equilibrio en el Gran Circo España. Quien espera expectante que resbale y caiga se muerde los labios en cada avance, donde arriesga el tipo en sus elevaciones, pero no cae.
Es un alambrista que arriesga su vida política sin miramientos. Especialista en abrir frentes triunfa en su arriesgado equilibrio. Empezó con Podemos; le advirtió su padre putativo y antecesor en el alambre: “Ten cuidado, pueden quitarte el sitio en el alambrado”. “No podrán, caerán antes que yo, aunque copiaré su técnica”, le contestó. Sucedió.