CARA A CARA
POR DANIELA IBARRA
Madison Keys
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La tenista estadounidense comenzó muy bien el 2025, convirtiéndose en campeona del Abierto de Australia, su primer gran título.

Nació en Rock Island (Illinois, Estados Unidos), empuñó su primera raqueta a los cuatro años e hizo su debut como profesional con apenas 14 años. Hoy con 29, se puede decir que, aunque quizá no tenga muchos trofeos, ha tenido una gran trayectoria; sin embargo, a lo largo de su carrera profesional ha tenido varias lesiones como obstáculos y ya casi es común verla con un vendaje en el muslo de su pierna izquierda.
 
No pudo evitar las lágrimas cuando le ganó a la bielorrusa Aryna Sabalenka en un emocionante y reñido partido. Pero esta vez eran de alegría, porque hace meses fueron de rabia e impotencia porque había tenido que retirarse en los octavos de final de Wimbledon por una lesión física: “Fue uno de los momentos más duros que viví en una pista de tenis”, recuerda.
 
Desde entonces, se ha tomado aún más en serio no sólo la recuperación de su cuerpo, sino, sobre todo, de su mente. Confiesa que hace meditación y habla constantemente con su nueva terapeuta, quien la ha ayudado a entenderse a sí misma, descubrir lo que realmente importa y gestionar mejor sus emociones en la cancha, ya sea aceptando que los nervios aparecerán durante un partido o decidiendo que estaría bien si nunca ganaba un trofeo importante. Pero lo logró y, en la rueda de prensa, confesó que a la primera persona que le escribió fue a su mamá y, luego, a su terapeuta.
Asimismo, quiso resaltar la importancia de cuidar la salud mental: “Creo que es muy importante. Es algo que continuaré haciendo por el resto de mi vida. Si más gente lo hace y más gente habla de ello, entonces simplemente se convierte en la norma. Es casi como si fueras al médico. Nadie se sorprende por eso. Creo que es algo abrumadoramente necesario para la mayoría de las personas”, afirmó Keys.

 
Sus últimos meses han estado llenos de satisfacciones, pues en noviembre del año pasado se casó con Bjorn Fratangelo, quien también es su entrenador desde el 2023.

La única vez que ella había logrado llegar a una final de un Grand Slam fue en el US Open del 2017: “No sabía si regresaría a esta situación, pero mi equipo confió en mí, así que quiero darles las gracias. Ellos creyeron en mí cuando yo no creía en mí misma”, expresó emocionada al recibir el trofeo.
La temporada de tenis apenas comienza y, seguramente, este triunfo en Australia le dará muchísimo ánimo a Madison Keys para seguir conquistando títulos.