Natalia Pérez- Rivero
La moda siempre fue parte esencial de su vida, ya que desde muy pequeña entendió el poder que tiene la ropa para transformar la manera en cómo nos sentimos y cómo nos perciben. Siendo adolescente, se le dio la oportunidad de diseñar sus propias prendas con la ayuda de una modista, y uno de sus mayores proyectos fue su propio vestido de graduación de bachillerato: “Ese momento fue revelador para mí, porque fue tomar una idea, desarrollarla y verla convertirse en algo tangible que, además, reflejaba mi esencia. ¡Fue una experiencia mágica! Sentí por primera vez el poder de la moda como una forma de expresión y autenticidad. Sentí que lo que llevaba hablaba de mí. Esa experiencia me hizo darme cuenta de que la moda es mucho más que tendencias… es una herramienta para contar historias, expresar identidad y empoderar. También entendí que el diseño no era sólo algo que me gustaba, sino una pasión que me permitiría conectar con los demás a través de la creatividad. Así comenzó este viaje que hoy sigo recorriendo con la misma pasión”, nos cuenta.
Camino a la moda Aunque quería estudiar diseño de moda, su papá le insistió en tomar una carrera más “académica” y eligió arquitectura en la Universidad Central de Venezuela: “Hoy le agradezco profundamente esa decisión, porque mi formación como arquitecto ha sido clave para desarrollar mi esencia creativa y profesional. La arquitectura me enseñó a entender las proporciones, la funcionalidad y la estética de una manera estructurada, algo que ha enriquecido profundamente mi visión de diseño”, explica.
Sin embargo, con el tiempo retomó su pasión y estudió diseño de moda en el Instituto Brivil de Caracas. Además, complementó su educación con cinco certificaciones como profesora de artes visuales en el programa de Bachillerato Internacional, cursadas entre Colombia y Venezuela, y realizó un componente docente para profesionales no docentes en la Universidad Metropolitana de Caracas: “Toda esta formación interdisciplinaria ha sido fundamental para mi desarrollo, permitiéndome fusionar arte, creatividad, estructura, precisión, funcionalidad y una visión multidisciplinaria en cada creación”.

Una firma llena de experiencias Aunque Natalia tiene muchos años de trabajo, aprendizaje y preparación, fundó oficialmente su firma en 2016, pues antes de dedicarse por completo al diseño, asumió el rol de mamá, etapa que marcó profundamente su vida y la enseñó mucho sobre el tiempo, las prioridades y la importancia de crecer junto a quienes amas: “Aunque mi pasión por la moda siempre estuvo presente, supe esperar el momento adecuado para dedicarme a ello con todo mi corazón. Cuando mis hijos crecieron y tomaron sus propios caminos, sentí que era hora de apostar por ese sueño que había estado alimentando durante tanto tiempo. Así nació mi firma, como un reflejo de mi historia y mi esencia. Cada pieza que diseño lleva no sólo técnica y creatividad, sino también las experiencias y valores que me definen, con el objetivo de empoderar y conectar con quienes las visten”, afirma Natalia.
Creaciones vanguardistasSu proceso creativo no tiene horarios, por lo que está casi todo el tiempo creando. Se nutre constantemente al observar algo interesante, al elegir su ropa diaria o al prepararse para una ocasión especial: “A menudo las ideas me llegan cuando menos lo espero. Por ejemplo, estando acostada puedo imaginar algo y rápidamente me levanto para tomar un lápiz y plasmarlo en papel o escribirlo antes de que se me olvide. También me inspiro en los desafíos, ya que cada diseño tiene que resolver una necesidad y, para mí, ese balance entre funcionalidad y estética es lo que hace único cada proceso creativo”.
Las creaciones de Natalia Pérez-Rivero son clásicas de vanguardia, versátiles y atemporales. Están inspiradas en la mujer contemporánea, esa que vive intensamente y busca comodidad sin sacrificar estilo: “Mi inspiración está en esa mujer que necesita un atuendo que la acompañe durante todo el día, manteniéndose sofisticada, práctica y chic. Me gusta vestir a quienes desean dejar una huella con su estilo, destacándose por su elegancia y autenticidad”, dice.
En cuanto a las telas con que trabaja, al principio no se limitaba a una específica, pues ponía el enfoque en la creatividad y elegía materiales según lo que la inspiraba en ese momento; no obstante, con el pasar del tiempo, fue descubriendo que ciertos materiales se alineaban mejor con su visión de moda, por lo que comenzó a preferir aquellos que no sólo fueran estéticamente agradables, sino también prácticos y funcionales: “El denim se convirtió en uno de mis favoritos por su versatilidad y resistencia, características esenciales para piezas que acompañan a las personas a lo largo de todo el día. Es una tela que tiene una energía única, que puede ser sofisticada, casual o hasta vanguardista, dependiendo de cómo la trabajes”, explica.

Colecciones exclusivas Natalia trabaja por cápsulas, que son pequeñas colecciones limitadas que le permiten innovar rápidamente y adaptarse a las tendencias o a su propia inspiración. Además, al producir pocas piezas de cada diseño, logra ofrecer exclusividad a sus clientas, haciendo que cada prenda sea especial y difícil de encontrar en otro lugar.
Ella admira a la mujer venezolana y la describe como relevante, refinada y con mucha actitud. A lo largo de su carrera, ha tenido el honor de vestir a mujeres increíbles, que reflejan fuerza y sofisticación. Actualmente, está trabajando en piezas cómodas y versátiles que acompañen a la mujer durante todo el día, desde una jornada laboral hasta un evento tipo coctel.
Pensando en el mañana Su base está en Venezuela, pero no deja de explorar nuevas oportunidades para expandir su firma a otros mercados y verla cruzar fronteras. Sueña con que sus diseños se vuelvan piezas icónicas, pero más que nada, quiere seguir inspirando y vistiendo a mujeres que encuentran en sus creaciones un reflejo de su mejor versión, que valoran lo exclusivo y buscan algo más allá de lo convencional. Sin duda, sus diseños son más que ropa, son una declaración de identidad.


“El denim es una tela que tiene una energía única, que puede ser sofisticada, casual o hasta vanguardista, dependiendo de cómo la trabajes”


“La arquitectura me enseñó a entender las proporciones, la funcionalidad y la estética de una manera estructurada”


Instagram: @nataliaperezdesigner